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¿Quién es el cliente del abogado de una empresa familiar?

¿Quién es el cliente del abogado de una empresa familiar?

Piensa en un encargo habitual: un fundador pide modificar los estatutos y lo presenta como algo sencillo. Sin embargo, en cuanto empiezas a preguntar, aparecen personas que no están en la conversación: sus hijos, su hermano, un socio minoritario. Todas estas personas se verán afectadas por lo que redactes. Y el éxito del documento jurídico que redactes va depender de más variables que la única voluntad del fundador.

Situaciones en las que el rol del abogado se vuelve confuso

Son escenarios que se repiten en el día a día:

  • El fundador te encarga un cambio que afecta a sus hijos sin haberlo hablado antes con ellos.
  • Un hermano te cuenta «en confianza» lo que piensa plantear al otro, y desde ese momento sabes algo que condiciona tu trabajo con ambos.
  • Te contrata «la familia», te paga la empresa y las instrucciones las da una sola persona.

En ninguno hay mala fe. Hay una familia que confía en ti y un encargo que, sin quererlo, te coloca en un lugar delicado.

El riesgo de no tener claro quién es tu cliente

Cuando no sabes realmente para quién trabajas, aparecen cuatro riesgos:

  • Conflicto de intereses: asesorar a personas cuyas posiciones pueden acabar siendo opuestas.
  • Confidencialidad: qué puedes compartir, con quién y qué te obliga a callar.
  • Percepción de parcialidad: que una parte de la familia te identifique con el bando de quien te contrató.
  • Un documento rechazado: unos estatutos o un pacto técnicamente impecables que la familia no acepta porque llegaron sin conversación previa.

Cuatro preguntas clave para situaciones delicadas

  1. ¿Quién te encarga, quién te paga y a quién afecta lo que vas a redactar?
  2. ¿Las demás personas afectadas saben que este encargo existe?
  3. ¿Puedes aceptar el encargo sin comprometer tu posición con el resto de la familia?
  4. ¿Qué conversación tiene que ocurrir antes de que redactes nada?

No siempre tienen una respuesta cómoda. Aún así, hacértelas al principio evita descubrirlas cuando el conflicto ya está sobre la mesa.

¿Por qué a veces dudamos quién es nuestro verdadero cliente?

Una empresa familiar funciona como tres sistemas que se cruzan: la familia, la propiedad y la empresa. Cada uno tiene sus reglas, sus intereses y sus personas. La familia se rige por vínculos y emociones, la propiedad por derechos y dinero, y la empresa por resultados.

Si tu objetivo es convertirte en el abogado de confianza de la familia empresaria, tu cliente debe ser la familia empresaria y no solo el miembro que te llama o que te paga.

Responder bien a estas situaciones exige algo más que técnica jurídica. Exige entender cómo se relacionan la familia, la propiedad y la empresa, y cómo sostener una posición profesional cuando los intereses de una misma familia divergen.

Por eso, en Instituto Nexia ofrecemos la Certificación en Abogacía Estratégica de Empresa Familiar, un programa ejecutivo diseñado exclusivamente para abogados españoles que buscan elevar la calidad y el impacto de su asesoramiento a familias empresarias.

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